Pautas generales para la interpretación de cada una de las seis líneas o posiciones

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Pautas generales para la interpretación de cada una de las seis líneas o posiciones

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En los Comentarios conocidos como Las Diez Alas, se señala respecto al trazo inicial y al final de cada hexagarama: «El trazo inicial es difícil de conocer (de identificar). El trazo del tope es fácil de conocer. Pues mantienen una relación de ca.usa y consecuencia (causa y efecto). El juicio aplicado al primer trazo es ponderativo; luego, con el último, todo ha llegado a su consumación»

En nuestras palabras, las acciones encaminadas desde los movimientos iniciales, desde lo ponderativo (la primera línea) entrañan un aspecto causativo, cuya tendencia global es a desencadenar un proceso en el tiempo que tendrá su consumación en el trazo final. El circuito kármico implicado en el hexagrama se diseña en el primer trazo, se mueve armónica o inarmónicamente trazo a trazo, a través de las relaciones internas del hexagrama, hasta desencadenar la última acción, que siempre abre la puerta a un nuevo movimiento en la indetenible secuencia de la rueda de los acontecimientos.

Estas dos líneas, inicial y final, son como los impulsos atávico s y ancestrales, las tendencias, karmas y skandhas de la acción particular o grupal, y se sitúan al margen de la acción en sí, aludiendo a su origen ancestral y subconsciente, de donde surge la primera línea (seguramente resultado de la entrada en los niveles inconscientes de una influencia de línea o trazo final del hexagrama que influyera anteriormente y al que el actual está ligado).

Con esto se expresa que tanto la primera línea como la última atienden directamente las potencias ocultas o inconscientes de la acción:

la primera influyendo sobre personas en particular en mayor medida, por provenir de la mente grupal o colectiva canalizada o vehiculizada por una mente particular; la segunda sobre situaciones consumadas o que alcanzaron su exaltación, lo colectivo por excelencia o el mundo de los efectos diseminados en el ambiente energético y en las interrelaciones, que se ha de resolver en una influencia surgente a través de una nueva línea inicial de otro hexagrama. La acción que puede configurar relaciones y nuevas causas y sincronicidades (elementos de la ley de Karma) está expresada en los llamados trigramas nucleares, constituidos por las líneas quinta, cuarta y tercera, uno de ellos, y por las líneas segunda, tercera y cuarta, el otro.

De las singulares combinaciones que evocan y de las permutaciones internas que suscitan estos signos o trigramas nucleares se origina la más profunda ciencia del oráculo, el análisis del destino particular, llevado a su culminación con la redacción de los tratados adivinatorios posteriores.

Empleando los comentarios de Richard Wilhelm en unión con las interpretaciones de Thomas Cleary, hemos elaborado una tabla de referencia de las líneas centrales, que aquí ofrecemos al lector y es la siguiente:

Primera línea. Representa lo causativo y ancestral que se pone activo ante una sincronicidad de los tiempos. Representa también a la gente común, al ciudadano común, al trabajador de primera fila, a la materia prima básica de la ley de Acción Universal o Karma. En un sentido temporal, también puede representar el comienzo de la fase vital que indica el significado global del hexagrama. Simboliza a campesinos, artesanos, pequeños negocios independientes.

Segunda línea. Es lá posición de equilibrio en el rango inferior, y representa a las personas de los rangos inferiores que están en contacto con el mando, o que poseen por sí mismas cualidades de liderazgo, o que pueden complementar o ayudar en el mando a las personas que se encuentran en los niveles inferiores de la pirámide organizacional. Yang en la segunda línea generalmente representa a las personas talentosas e inteligentes pertenecientes a la ciudadanía común, cuyas habilidades pueden beneficiar a otros en una escala transpersonal si se dan las condiciones adecuadas. Muchos secretos políticos están contenidos en la lectura de la segunda línea. Es el puesto del funcionario que cumple su tarea lejos del centro de poder, en el interior o exterior del país. Es un puesto dependiente. A pesar de mantener cierta correspondencia, en tanto identifica a funcionarios con el cuarto puesto, y en la posición inferior, en el segundo puesto representa un rol dependiente del cuarto, debe tornarse en consideración que la posición de la segunda línea es central y que por tal razón en la mayoría de las ocasiones permanece sin falla. Gente común calificada o con un buen nivel educacional, artistas e intelectuales, organizadores de movimientos populares, sindicatos.

Tercera línea. En la parte superior del trigrama inferior, representa a aquellos que se encuentran a la cabeza de los rangos inferiores. Al estar en la parte superior, técnicamente se considera una posición fuerte, pero al encontrarse en los rangos inferiores sigue subordinada a los rangos superiores. Muchos conflictos y tensiones surgen en la frontera entre los rangos superiores e inferiores, ya que es aquí donde existen las mayores diferencias entre la condición de la línea en el contexto de su propio trigrama inferior y su condición en el contexto del hexagrama como un todo. Por lo tanto, la tercera y cuarta líneas, a menudo presentan situaciones de peligro, un llamado de alerta para aquellas personas que se encuentran en posiciones de autoridad subordinada. La tercera línea ostenta cuando menos un poder restringido. Pero su posición no es central: se halla en un lugar inseguro, en el límite entre dos trigramas. En esta circunstancia, tanto como en el hecho de su rango inferior, radican momentos de debilidad que hacen aparecer este puesto sujeto a peligro en la mayoría de las situaciones. Clases medias, baja y mediana, gerencia, grandes terratenientes locales y desarrollistas.

Cuarta línea. En la parte de abajo del trigrama superior, representa a quienes están directamente subordinados al mando o a la jefatura. Técnicamente, se considera ésta una posición débil en relación a la quinta línea -la posición de la jefatura-, pero en el contexto del hexagrama como un todo representa una posición alta. Al igual que en el caso de la tercera posición, la cuarta es también una posición delicada, pero por razones diferentes.

La línea quinta es el puesto de los ministros, subalternos de un superior. Por ello va acompañada de una señal de advertencia: como se halla demasiado cerca del poder, ha de duplicar su cautela. Altos niveles gerenciales, establecimientos académicos, funcionarios de organizaciones sociales, culturales, empresariales, políticas con responsabilidades a escala empresarial, nacional o global.

Quinta línea. Representa la posición de la jefatura. Al ser la línea central de su trigrama, representa, al igual que la segunda línea, el equilibrio centrado. Por ser ésta la línea más importante de un trigrama, se presta mucha atención a sus cualidades, particularmente al modo como se relaciona con la segunda línea. Es el puesto del regente, el regente de la totalidad, situado en un lugar fuerte. Directorios centrales.

Línea superior. Es la línea de no posición, al final del hexagrama. Puede representar la autoridad de facto investida en forma no oficial en los eméritos de una organización o sociedad. Puede también representar el exceso o la decadencia, los efectos finales de una era o etapa de desarrollo, o el simple pasar de una generación o época a otras. En esta línea hay un gran potencial para los problemas y la congoja, ya que atraviesa el umbral de lo inconsciente colectivo. Aparecen muchas señales de alerta en las líneas superiores para ayudar a las personas a evitar el dolor innecesario en situaciones extremas.

En el extremo se atraviesa la frontera inconsciente que se traduce en peligrosas nuevas permutaciones que vuelven de lo inconsciente a lo factual, el karma maduro representado por el surgimiento de un hexagrama visible y tangible surgido de otro situado en la zona de sombras de la mente, de carácter causativo y cronológica y psicológicamente anterior o antecedente. Ancianos, jubilados, eméritos, extremistas e intransigentes.

El trazo inicial y el segundo constituyen los puestos de la Tierra, como fuerza telúrica en traducción humana y social y energía de la acción (Karma) en la primera, y como rango o puesto de actividad material en la segunda, donde entra a actuar decisivamente la fuerza de la limitación o predeterminación kármica. La tercera y la cuarta línea constituyen los puestos del Hombre, los centrales. Y las líneas del tope representan el Cielo.

Las correspondencias o complementos se dan entre el uno y el cuatro, el dos y el cinco, el tres y el seis. Cuando uno de los elementos complementarios en un par es Yin y el otro es Yang, se considera que son verdaderos complementarios. Entre verdaderos complementarios existen otros matices de significado de acuerdo a la posición relativa de los valores Yin/Yang. La falta de complementariedad entre las líneas complementarias cuando ambas son Yin o ambas son Yang-, acarrea muchas complicaciones.