Leyenda. San Concordio vivió en el siglo II de Nuestra Era, y fue un buen cristiano y hasta diácono ordenado por el papa Pío 1, pero su carrera evangélica se truncó porque fue perseguido y apaleado por un grupo de soldados incontrolados, que le mataron sin que él renunciara a su fe a pesar del cruel martirio.
Atributos. Existe escasa o nula iconografía de este santo, pero como es el encargado de abrir el calendario a menudo se le pinta como un joven en túnica de aspecto prometedor.
Poder. No tiene patronazgo reconocido, pero se le conoce como el santo de las promesas y los buenos propósitos, y es al que hay que entregarse para conseguir para conseguir nuestros propósitos de principio de año. También se le invoca y se le reza para calmar los dolores óseos o reumáticos. También es protector de los perseguidos y los marginados.
Ritual. Su día es el 1 de enero, pero se le celebra el 10 del mismo mes. Gusta de las velas pequeñas y las flores blancas, así como de un pequeño sacrificio personal por parte de sus fieles.