Estudio general y particular de los comentarios tradicionales

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Estudio general y particular de los comentarios tradicionales

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Ampliando el concepto metodológico en torno al estudio particular y general de los comentarios y de las líneas, como sugerimos, mediante el empleo de una actividad expresiva, ya sea en el dibujo como en cualquier otra disciplina plástica, así como a través de la apertura de un Diario de crónica oracular de consulta, en momentos de especiales sincronicidades, cambios y renovadas oportunidades, se obtiene una gran ventaja.

También es altamente recomendable el desarrollo de la imaginería interior en conexión con las 64 escenas del Libro. Así como graficamos nuestro entender intuitivo del sentido de cada hexagrama y del Libro como una unidad, cotejar las visualizaciones puntuales realizadas previo a la consulta y a la definición de la pregunta con los dibujos o piezas plásticas creadas en el estudio orgánico y recurrente de la obra completa, nos permite asistir a la linterna mágica de nuestra dinámica de vida. Observamos la forma como nuestras emociones y nuestra mente reflejan e interpretan lo virtual o simbólico en el cuaderno de dibujos y oraculares como se transforma nuestra imaginería interior de modo permanente, evocando nuevas figuras e ideas a medida que progresamos en el entero proceso de nuestra existencia.

De modo que al pie del hexagrama obtenido en cada consulta particular, además de los dibujos y anotaciones, podemos referimos a las primeras imágenes mentales que llegaron a nosotros, las que luego se desenvolvieron a través del dibujo y de nuestras manos en formas representativas y simbólicas. 

Esta concepción del uso de la propia imaginería, enmarcada en un código de símbolos y valores de referencia cultural en la tradición china, ha servido para conformar sistemas mánticos de naipes con base en el Libro de los Cambios.

La práctica en la que intervienen los aspectos psicológicos y dinámicos de forma armonizada – nuestros pensamientos, sentimientos y nuestras manos – intenta, como en toda actividad inspiracional o espiritual que debe patentizarse materialmente, establecer un circuito alma-mente-cerebro- manos, y atenderlo con cuidado y dedicación en nuestro Diario oracular de vida.

Una metodología aún más avanzada de trabajo con las formas gráficas, la constituye el representar los hexagramas y los símbolos mandálicos originales a nuestra propia medida y bajo nuestro especial entendimiento, dándoles las configuraciones geométricas que con mayor amplitud y selectividad seamos capaces de concebir. Estos mandalas personales entrañan un poder concentrado mental y patentizan la reunión y síntesis de todas las fuerzas mentales y emocionales, puestas a trabajar para diseñar una forma que sirva de plataforma de acercamiento a nuestro ser más interno.

Esto es, en última instancia, lo que procura un círculo de poder mandálico. Mandalas, tejidos, tapices y todas las manufacturas en las que se pueda estampar geométrica o morfológicamente el orden esencial y secuencial del fluir de los acontecimientos, son piezas de inmenso poder evocador magnetizados por nosotros mismos y vitalizados con nuestras elaboraciones internas. Los tejidos artesanales y los tapices, así como todo tipo de manualidades elaboradas conforme a esta lógica, se transforman en piezas de inspiración, en talismanes alimentados por nuestra propia energía, que dejan toques en nuestra casa, hitos o núcleos de fuerza, capaces de concentrar por momentos y de evocar otras veces el inmenso potencial que subyace a la comprensión más abstracta y esencial de las verdades de la vida.

La técnica de visualización espontánea es en principio la más adecuada, especialmente tomando como referencia los textos originales añadidos a hexagramas. En el caso de las líneas, la visualización de cada uno de los eventos y circunstancias revelados en todas ellas puede volver más comprensible el peligro o las oportunidades, la armonía o la inarmonía. Nos hace más conscientes y responsables ante las emergencias que podemos prevenir de un modo inteligente, especialmente precisando en las líneas de nuestra visualización (y también en los diseños gráficos) todas las implicaciones a corto y mediano plazo de esos eventos que nos augura el oráculo.

Este es el camino de acercamiento a la comprensión de las leyes morales e intelectuales que gobiernan la Historia y que se ocultan en la leyenda y el mito. Incluso ante la Decisión, cuando el consultante ha de considerar la adopción de medidas morales y funcionales condignas para resolver una situación que entraña riesgos, la evolución visual de la correcta conducta a seguir, completando imaginariamente toda la circunstancia anticipada por la línea en cuestión de modo constructivo y positivo, acercan más a nuestra vida, de una manera resolutiva, el poder, el decreto del alma, para la solución y resolución eficiente de la circunstancia crítica o comprometida sobre la que consultamos.

Como regla general, al experimentar con la visualización imaginativa en la búsqueda de una definición de la pregunta, debería ser uno muy consciente de que esta actividad proyectiva no condicione al oráculo, es decir, que los deseos de la mente no invadan al Libro y lo coloreen deplorablemente. Para esto se sugiere practicar con la formulación de una imagen de síntesis, o con un símbolo visual fijo que represente el problema o el objeto sobre el que se consulta. La idea es que esta práctica previa de visualización facilite la puerta de ingreso a nuestra mente subconsciente, a fin de detectar e identificar cuál es la demanda interna que ha de traducirse en una pregunta definida.

Se debe tener en claro que la visualización no es la pregunta, ni debe sustituirla, sino meramente es un medio para flexibilizar y desinhibir la mente, a fin de que exprese con nitidez y profundidad lo que la ocupa, a través de una pregunta cuya definición verbal y racional es indispensable. Debe pues quedar en claro que formular la pregunta con la imagen visual en nuestra mente puede provocar un desbordamiento o invasión indeseable en el oráculo, el cual espera en nuestra mente una definición de la pregunta traducida en su fase final en nuestro propio lenguaje verbal.

En cambio, una vez obtenido él hexagrama, la visualización que advenga tras la contemplación del signo y de su nombre, y de una visión – conjunto del sentido del mismo, puede acortar el camino que nos lleve la dilucidación del vaticinio. Con esto ingresamos a la lógica que enseña que es nuestra mente subconsciente la moduladora de las respuestas del oráculo, la cual, puesta otra vez en primer plano una vez obtenido el mismo, puede ofrecemos más y mejores pistas para alcanzar una comprensión visual e intuitiva, a la que naturalmente se le debe adicionar la asociación racional como soporte material indispensable.

En la visualización sobre las seis líneas es indispensable cierta movilidad mental, por ser aquellas evidencias de las mutaciones y combinaciones dinámicas de todas las fuerzas en concurso. Pero es necesario que el énfasis sea puesto en las líneas mutantes, cuya visualización debe emerger como una necesidad inherente al circuito de seis trazos, el que debe ser visto en forma global de modo previo a la visualización particular sobre las líneas mutantes. Para ello la lectura concentrada de todo el cuadro el cuadro es indispensable siempre.

En el mismo sentido, cuando se obtienen seis líneas fijas, la visión global y sintética tiene que dejar el camino expedito para que nuestra mente visual sirva de pantalla de reflejo de aquello que para nuestra mente escondida es lo que hay que rescatar y visualizar, en el entendido que las asociaciones interiores que en ella se establezcan se traducirán más eficientemente a través de la imaginería, viva, dinámica y cambiante. Esta visualización de las seis líneas fijas, no tiene valor taxativo sino documenta, y puede constituirse en factor de prevención y advertencia de situaciones que no se están manifestando en nuestra vida, pero que pudieran hacerse patentes más adelante.