¡Inmensa e inconmensurable es la actividad productiva de la tierra!
Todas las cosas le deben la vida, y su pasividad se produce de acuerdo con el cielo. La vastedad de la tierra contiene a los seres vivos, su fuerza sin límites los une, las generaciones resplandecen por su libertad de expansión. La yegua es del mismo tipo que la realidad terrestre, recorre la tierra sin confines, es mansa, obediente y además tiene la ventaja de la perfección. Así actúa el hombre sabio. Al principio se extravía, se desorienta sobre cuál es el camino más justo, luego deberá esperar pacientemente a que se imponga el orden natural de los acontecimientos. Hacia el oeste se pueden tener amigos, es decir, se siguen teniendo los mismos de antes; hacia el nordeste se pierden amigos, pero al final nos sentiremos serenos y dichosos. Este presagio de perfecta felicidad se enlaza con la libertad ilimitada de la tierra.
Lo receptivo
1) Has de seguir los mandatos de la Verdad conforme los hayas conocido (intuitivamente) en el centro del corazón. Seguimiento y obediencia a las reglas doradas del discipulado. Aún no es tiempo de rendir cuentas ante un Instructor. Misión que involucra una síntesis de docilidad ante los embates de la existencia (las pruebas) y entrega de corazón a las prácticas inspiradas y al ejercicio del servicio a la Humanidad.
2) Te encuentras en excelentes condiciones para aprender la disciplina de vida que enseña la Tradición. La práctica obediente de las reglas fundamentales (vida limpia, mente abierta, corazón puro, intelecto despierto, percepción espiritual sin velos) te conducirán a los logros que el Maestro Interno tiene preparados para ti. Te encuentras supervisado por el alma, en la zona del entrenamiento y el aprendizaje (dejarse enseñar), y aunque es un camino que se vuelve más efectivo en la medida que se recorra en solitario, los frutos de tu dedicación y disciplina alimentarán las esperanzas de la gente. De modo que has de hacerte de ayudantes y colegas para emprender el viaje, reservándote un espacio de intimidad siempre, a fin de procesar y fijar en tu naturaleza moral los ajustes y cambios que seas capaz de producir.
3) La impaciencia y una actitud individualista, desobediente del Orden y de la Ley Natural te enfrentará a circunstancias de dificultad. Has de aprender a cumplir con tus deberes naturales, según el orden que la Vida te ofreció: familia, trabajo, nación, planeta. La disconformidad basada en la ansiedad por obtener resultados agrava la situación. Aprende la lección de desapego y mantente firme en el reino material, tu sostén en la actual circunstancia, evitando fantasear con poderes o condiciones de liderazgo o ascendiente sobre otras personas. Sé tu propio líder, para lo cual no hay mayor excelencia que seguir la inspiración del alma (el líder natural) para trabajar sobre tu entera naturaleza, a fin de predisponerte para los cambios que están por venir.
4) Tienes una excelente oportunidad para progresar a través de la práctica de la atención vigilante sobre tus sensaciones. Obtén un ejemplar del Sattipana Suta. El Sutra en que el Señor Buda enseñó a prestar atención sobre las sensaciones (físicas, emocionales y mentales). Experimenta con la pasividad de la mente, con la quietud y el silencio y aprende a volverte receptivo y a recoger y transmitir sin distorsiones la inspiración de tu Maestro Interno y de las enseñanzas de Sabiduría.
5) «Nada soy sin ayuda de la Tierra. Aquello que llega a ser gracias a la ayuda de la Tierra sólo puede liberarse de sus ataduras con ayuda de la Tierra»rior está el exterior: el Camino vuelve objetivo el interior y místico el exterior. Caminas seguro si avanzas por el Sendero del Corazón».
