
Llevar en el coche o encima de nosotros un San Cristóbal y una Virgen Dolorosa (también sirve Santa Rita), un trocito de madera colgado de alguna parte, que tengamos acceso a él sin quitar la atención de la carretera (ejemplo: en el llavero del coche).
Cuando se perciban malas vibraciones, de noche, con lluvia, tocar de vez en cuando la maderita.
Cuando nos quedemos en algún lugar solitario o algo nos produzca temor, prenderemos un trocito de vela bendecida y comprobaremos cómo nos asisten los buenos guías y los ángeles que nos acompañan.
Seguidamente rezaremos un padrenuestro o tres avemarías.