El clemátide es ideal para aquellas personas excesivamente soñadoras que no viven con los pies en la tierra.
Características de las personas Clemátide
Los clemátide permanecen siempre a la espera de que vengan tiempos mejores donde sus ideales puedan convertirse en realidad. Poseen un precario interés por la vida y tienden a evadirse del presente para entregarse al futuro, la fantasía o el sueño, donde crean lugares imaginarios en los que se sienten a gusto y en los que la realidad no tiene cabida.
Dada la abundante vida interior que poseen estas personas, la cual consume gran parte de su energía; estas personas dedican muy poca atención a los requerimientos de la vida presente. En consecuencia, tienen una memoria frágil, cometen faltas de atención con mucha frecuencia y les cuesta entrar en detalles.
Además, son muy sensibles al ruido, al exceso de luz y, en general, a todos los estímulos externos que los sustraen del ensimismamiento en el que viven. Al mismo tiempo, esta desconexión con la vida cotidiana les permite ser personas sin miedos, nada agresivas y gozar de una capacidad creativa superior a la media.
Dicha capacidad, si logran canalizada positivamente, les puede llevar a convertirse en excelentes escritores.
Síntomas psicosomáticos
- Ausencia total o parcial de la vida cotidiana
- Autismo
- Falta de sentido común
- Sensación de cabeza hueca
- Psicosis
- Escaso criterio
- Manos y pies fríos
- Mala circulación sanguínea
- Predisposición a trastornos visuales y auditivos
- Palidez
- Desmayos
- Falta de vitalidad
- Somnolencia
- Dificultad para levantarse por las mañanas
- Sonambulismo
- Delirio místico
El clemátide ayuda a tener más contacto con la vida, a desarrollar nuestra capacidad de dedicarnos a una actividad con atención y dedicación, a sacudirnos de la lentitud y la indiferencia e incluso, a mejorar nuestra condición física.
Se conoce comúnmente como el remedio para el alumno distraído y se reconoce su utilidad para mejorar nuestra concentración en la lectura.



































