El acebo es útil para esos momentos en que nos invaden estados negativos opuestos al amor como la cólera, la envidia, los celos, la ira y el resentimiento.
Características de las personas acebo
Las personas acebo se irritan con facilidad Y suelen protagonizar arranques de violencia y agresión contra sus semejantes. Es posible que incluso en ocasiones manifiesten una actitud continua de animadversión hacia alguien en concreto.
Pueden llegar a sufrir mucho por dentro sin que exista a menudo una causa real para su desdicha. Sin embargo, se sabe que íntimamente, lo que ocurre en realidad es que viven esperando un amor absolutamente idealizado, que les impide comprender la manera singular de expresarlo que tienen sus seres queridos.
Tengamos presente que detrás de los sentimientos negativos, siempre hay una persona abandonada y con una carencia afectiva.
Esperan que los demás se comporten como ellos lo han imaginado, demostrando su disgusto si no lo consiguen, creando sospechas y explotan las situaciones para desplegar sus celos o su envidia. Son capaces de amar a una persona y a la vez odiarla por celos o rencor y desconfían de las buenas intenciones de los demás, sin siquiera molestarse por entender los motivos de quienes le tratan.
Síntomas psicosomáticos
Cualquier situación extrema puede llevar a un desajuste físico muy serio que afecte zonas orgánicas importantes como:
- El plexo solar
- La vesícula
- El hígado
- El páncreas
De ahí que las enfermedades más comunes que pueden generarse como consecuencia de estas circunstancias negativas son el cáncer o algún tipo de enfermedad hepática.
El acebo fue señalado por el Dr. Bach como el remedio del amor, ya que nos protege de todo lo que no lo es.
Logra acrecentar la capacidad de amar, restituye la armonía interior y otorga profunda comprensión y tolerancia hacia uno mismo y hacia los demás.
Es recomendable en caso de rupturas afectivas y durante la infancia para las rabietas, los celos, la ira, la violencia y la agresividad que en los niños encontramos en estado puro.
Remedios
llex Aquifollium L.
Familia: Acuifoliáceas
Componentes activos: tanino, principio amargo (ilicina), colorante amarillo (ilaxantina), teobromina, pectina.
Partes útiles: corteza y hojas.
Es un arbusto que alcanza de 3 a 10m de altura, de corteza lisa y ramas verdes. Las flores son pequeñas, blancas, masculinas o femeninas. Las hojas deben recolectarse en mayo-junio. Se secan a la sombra y al sol.
Resfriado
Decocción: se hace con 15 gr. de hojas secas hervidas en agua durante 3 minutos. Se toma una taza dos veces al día.
Infusión: un puñadito de hojas secas. Se dejará en reposo 15 minutos. Se toma una taza tres veces al día.
Fiebre
Infusión: 20 gr. de hojas secas o frescas en agua hirviendo. Se deja en reposo 15 minutos. Se toma una taza tres veces al día, o hasta cinco en caso de necesidad, hasta la desaparición del síntoma.
Gripe
Infusión: se prepara con 10 gr. de hojas secas. Se toman dos tazas por la mañana y dos por la noche, en ayunas y antes de acostarse, durante varios días.



































