Este ritual, nos protegerá de cualquier envidia que nos asalte, aunque no sepamos de donde proviene
Cómo realizarlo
- En un recipiente de bronce, introducimos clavo, azúcar y alcohol de quemar.
- Pensando en la persona que nos tienen envidia, recitaremos en voz baja:
- Por San Jaime, patrón de los valientes. Por San Jorge, patrón de los valerosos. Por San Miguel, patrón de los justos. Por Santa Leticia, protectora de los envidiosos. Que todo aquel que me desee mal por envidia, aleje sus pensamientos de mí, durante mil días.