
Cuando todo parezca amargo, hacer un poco de limonada y veras como se endulzan las cosas.
Continua añadiéndole azúcar y probándolo hasta el sabor le resulte dulce y agradable, en este mismo momento que el sabor endulce su paladar quedará resuelto el problema.
Exprimir un par de limones, no ponerles azúcar, a continuación, aunque el sabor sea amargo intente probarlo, asocie el sabor amargo del limón a su pensamiento.
Seguidamente añadir una pizca de azúcar y probar, notarás una leve mejoría.